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DOLPHIN FACT SHEETAlso available in English

AMMPA Información Estandarizada: Delfín Tursiops truncatus
Last updated 25/02/2011

Nota: Los delfines Tursiops truncatus que quedan bajo el cuidado humano, principalmente se originan de animales costeros del lado occidental del Atlántico del Norte y del Golfo de México.  Debido a las posibles variaciones en el tipo de vida y entorno de las especies de delfines originarios de otras partes del mundo, la información y las investigaciones de este documento  tratan únicamente de los delfines Tursiops truncatus de las regiones arriba mencionadas.  También se refieren a dicha especie de delfines como el “delfín común nariz de botella”.

Clasificación científica

Orden: Cetáceo

  • Cetáceo es uno de dos órdenes científicos, únicamente, de grandes mamíferos marinos que viven todas sus vidas en el agua (el otro es Sirenia).  Los cetáceos están formados por todas las ballenas, delfines y marsopas.
  • La palabra “cetáceo” se deriva de la palabra griega ketos, la que significa “ballena”. 
  • Los cetáceos vivos se dividen en dos subórdenes: Odontocetos (ballenas dentadas) y Misticetos (ballenas barbadas).

Suborden: Odontoceti

  • El suborden científico, Odontoceti, se compone de las ballenas con dentadura.  Dichas ballenas tienen un solo respiradero.  La palabra “odontoceti” viene de la palabra griega, odontos, que significa “diente”.

Familia: Delphinidae

  • Los delfines son parte de la familia científica denominada Delphinidae.  Existen por lo menos 36 especies de delphinidae, entre ellos los tursiops truncatus (delfín nariz de botella), tursiops aduncus (delfín del Pacífico de lados blancos), orcinus orca (ballena asesina) y los globicephala (ballena piloto).

Género: Tursiops

  • El género fue nombrado por Gervais en 1855 (Wilson y Reeder, 2005).
  • Tursiops, lo que significa “parecido al delfín”, viene de la palabra latina tursio, que quiere decir “delfín”, y también del sufijo griego ops,  lo que significa “apariencia”.

Especie: Truncatus

  • La especie fue descrita por Montagu en 1821 bajo el género Delphinus, (lo que, posteriormente se determinó que fue incorrecto) (Wilson y Reeder, 2005).
  • El nombre de especie, truncatus, fue derivado del desgaste natural que demostraron los dientes de un ejemplar que Montagu observó.  Parece que fue un animal viejo con dientes desgastados (truncados).  Pensó (erróneamente) que los dientes truncados eran una característica que identificaba a la especie (Wilson y Reeder, 2005).  Esta especie se encuentra en aguas templadas y tropicales en todo el mundo. 
  • En 1966, una investigación reportó que hubo 20 o más especies de Tursiops (Hershkovitz, 1966).  En una junta del año 1974 (Mitchell, 1975) los biólogos reconocieron la confusión y recomendaron que, hasta que las investigaciones taxonómicas adecuadas fueran realizadas, en las que todas las supuestas especies de Tursiops fueran comparadas, únicamente debe existir una especie—Tursiops truncatus, el delfín nariz de botella del Atlántico. 
  • Últimamente, los taxónomos determinaron que el término “delfín nariz de botella del Atlántico” es muy limitante, ya que la especie es de cantidades numerosas y distribuciones extensas, y ahora los taxónomos reconocen a los animales como el “delfín nariz de botella común” (Moeller et al. 2008; Charlton et al., 2006; Natoli et al., 2003; Wang et al., 1999).  Además, Tursiops truncatus ha sido dividida en dos subespecies, el delfín común nariz de botella (T. t. truncatus) y el delfín nariz de botella del Mar Negro (T. t. ponticus) (Committee on Taxonomy.  2009.  Desglose de las especies de mamíferos marinos y sus sub-especies.  Society for Marine Mammalogy http://www.marinemammalscience.org, consultado el 17 de enero de 2011).  Así mismo, la terminología distingue esta especie del delfín nariz de botella del Indo-Pacífico (Tursiops aduncus).
  • En 2012, el Servicio Nacional de Pesca Marina de los E.U. cambió su terminología para la especie de delfines nariz de botella sobre la cual la agencia hace evaluaciones anuales; ahora se refieren a estos animales como el “delfín común de nariz de botella”.  Para más información consultar el sitio web de dicha agencia (http://www.nmfs.noaa.gov/pr/sars/region.htm fecha de acceso: 17 de enero de 2011).
  • Al realizar otras investigaciones alrededor del mundo, posiblemente habrá otros cambios a la taxonomía de Tursiops.  La llegada de las técnicas taxonómicas moleculares ayudará aún más a eliminar la confusión. 

Registros Fósiles

Las primeras ballenas evolucionaron hace más de 50 millones de años, provenientes de los mamíferos primitivos que regresaron al mar (Barnes, 1990). 
Los restos de Tursiops truncatus aparecen en el registro de fósiles hace aproximadamente dos millones de años (Reynolds et al., 2000).

El análisis reciente del ADN mitocondrial y nuclear apoya la teoría que los cetáceos son primos lejanos de los mamíferos ungulados con número par de dedos (artiodáctilos) y que los hipopotámidas son los parientes más cercanos de los cetáceos (Berta y Sumich, 1999; Reynolds et al., 2000; Milinkovitch et al., 1993).

Distribución

Los delfines nariz de botella del lado occidental del Atlántico de Norte, se encuentran desde Nova Escocia hasta la Patagonia, y desde Noruega hasta la punta de Sudamérica.  Es la especie más abundante que se ubica a lo largo de la costa de los Estados Unidos, desde Cape Cod hasta el Golfo de México (Reeves et al., 2002).  Otros tipos de delfines nariz de botella se encuentran en los Océanos Pacífico e Índico, tan al norte como el sur del Mar Okhotsk, las Islas Kuril y California Central.  Se ubican tan al sur como Australia y Nueva Zelandia. 

Los Tursiops truncatus tienen diferentes distribuciones en ultramar y en aguas costeras; estas diferencias pueden ser distinguidas de forma hematológica y genética (Hersh y Duffield, 1990, pág. 129).  En el Atlántico del Norte occidental, los investigadores determinaron que los delfines Tursiops truncatus ubicados a menos de 7.5 km (4.65 millas) de la costa, fueron de ecotipos costeros.  Los delfines que se ubicaron a más de 34 km (21 mi) de la costa, fueron de ecotipos de alta mar (Torres, et al., 2003).

Hábitat

Los delfines Tursiops truncatus de aguas costeras, típicamente se ven en las bahías, estuarios, caletas, pantanos, ríos y aguas situadas enfrente de playas abiertas, muchas veces a profundidades de 3m (9.8ft) o menos (Wells y Scott, 1999; Hersh et al., 1990; Connor et al., 2000).

La distribución/migración de presas que se correlacionan con los cambios estacionales en la temperatura de agua, puede explicar los movimientos estacionales de algunos delfines (Shane, et al., 1990).

Los delfines de aguas costeras que se encuentran en aguas más templadas demuestran movimientos estacionales que son menos extensivos y más localizados, y se ha observado que muchos se quedan dentro de un rango limitado y por plazos largos, tal como ocurre en la Bahía Sarasota en Florida.  Los machos adultos se extienden en un área más extensa que las hembras, muchas veces cubriendo las mismas zonas en que se mueven varias bandas de hembras.  Las comunidades de delfines pueden traslaparse y así proporcionar un intercambio genético.  Posiblemente estas comunidades vecinas son distintas en su comportamiento y composición genética (Scott et al., 1990; Wells et al., 1980, 1987; Wells 1991, 2003, 2009; Wells y Scott, 1999; Duffield y Wells, 1990, Urian 2009). 

Dieta

La dieta de los Tursiops truncatus de aguas costeras es diversa, y varía según la ubicación.  Muchos delfines únicamente consumen peces, aunque algunos también comen pequeñas cantidades de cefalópodos, crustáceos, rayas pequeñas y tiburones.  Por lo general consumen diariamente, un 5% de su peso corporal (Barros y Odell, 1990).  Existe evidencia importante que los delfines nariz de botella son consumidores selectivos, alimentándose de peces de manera desproporcionada con base en su disponibilidad en el entorno; sobre todo seleccionan peces sonantes (los que producen sonido) (Berens-McCabe et al., 2010).

Los científicos identificaron 43 especies de diversas presas en los estómagos de 76 delfines varados en aguas del sureste de los E.U.; la proporción varía según la ubicación.  La mayoría de estos peces se alimentan del fondo del mar (Sciaenids – corvinas/corvinón/trucha de mar y Batrachoidids – Pez sapo) pero algunos se alimentaron de especies que se encuentran a lo largo de la columna de agua (Mugilids – mugle, y Clupeids – arenque/sierra/sardinas) y pelégicos (Carangidae – pez de limón y Pomatomidae – Pez azul) (Barros y Odell, 1990; Barros y Wells, 1998; Connor, et al., 2000; Mead y Potter 1990).

Anatomía y fisiología

Por lo general los Tursiops truncatus son de color gris pizarra y gris marengo, lo que es su coloración protectora (gris marengo en la parte dorsal y un color más claro en la parte ventral).  Muchas veces las partes laterales de su cuerpo tienen ligeras marcaciones lineales.  A veces se encuentran pequeñas manchas en el vientre, según la zona de habitación. 

Los científicos consideran que la coloración protectora es el camuflaje que ayuda a ocultar a los delfines de sus predadores y presas.  Al verse desde arriba, la espalda oscura del delfín combina con las profundidades oscuras del agua.  Al verse de abajo hacia arriba, el vientre más claro del delfín se mezcla con la superficie iluminada del mar. 

Los delfines nariz de botella tienen cuerpos lisos, aerodinámicos, fusiformes, diseñados para minimizar el arrastro mientras deslizan por el agua. 

En general, el ecotipo para aguas costeras parece ser adaptado para las aguas templadas y poco profundas.  Su cuerpo más pequeño y sus aletas más grandes sugieren un incremento en su maniobrabilidad y su habilidad para disminuir el calor (Hersh y Duffield, 1990).

Edad promedio en que alcanza su masa adulta
Las hembras alcanzan la mayoría de su masa adulta a los 10 o 12 años.  Los machos llegan a su masa adulta aproximadamente a los 13 años o más (varios años después de alcanzar la madurez sexual) y continúan creciendo hasta los 20 años por lo menos (Wells, et al., 1987; Read et al., 1993). 

Largo promedio de los adultos en las instalaciones de AMMPA
8.5 pies (259 cm) de largo (Con base en una encuesta del año 2001, con respecto a los animales que viven en las instalaciones de los miembros pertenecientes a la Alianza.  Presentado al Servicio de Inspección Zoosanitaria y Fitosanitaria (Animal and Plant Health Inspection Service)).

Largo promedio en la naturaleza
7.2 a 8.9 pies (220 a 270 cm)
El tamaño y largo de los animales varía según la zona geográfica.  El tamaño corporal de los delfines de nariz de botella, tiene una relación que es inversamente proporcional a la temperatura de agua en la zona (mientras más fría el agua, más grande su cuerpo).  En algunas poblaciones existen diferencias en tamaño entre los sexos, siendo que las hembras crecen más rápido durante la primera década de vida y los machos normalmente crecen más tarde en sus vidas.  En otras poblaciones no existen diferencias en tamaños.  La única manera en que se puede diferenciar concretamente entre los machos y las hembras es examinando el pliegue genital que se encuentra en el lado ventral del cuerpo (Reynolds, et al., 2000; Cockroft y Ross, 1989; Read et al., 1993; Mead y Potter, 1990; Wells y Scott, 1999; Perrin y Reilly, 1984). 

El largo máximo que se ha reportado en la naturaleza
Atlántico del Norte, zona oriental: 13.5 pies (410 cm) (Fraser 1974, Lockyer, 1985) El tamaño corporal más grande parece estar asociado con las zonas de agua fría (Ross y Cockroft, 1990).

El peso máximo de adulto que se ha reportado en la naturaleza
Atlántico del Norte, zona oriental: 1400 lbs. (650 kg) (Pabst et al., 1999).
Atlántico del Norte, zona occidental: 626 lbs. (284 kg) (Reynolds et al., 2000).
De nuevo, se piensa que el tamaño corporal varía inversamente con la temperatura del agua en la zona. 

Piel
La piel del delfín es muy especializada, y juega un papel importante con la hidrodinámica de su cuerpo.  Al observar de cerca se pueden ver los surcos cutáneas en la superficie de la piel del delfín, las cuales se desplazan en circunferencias alrededor del torso, aunque varían su orientación cuando queda más cerca de la aleta dorsal y otras áreas aisladas.  Esos surcos pueden tener un papel importante en la función sensorial del delfín y en su habilidad de deslizarse rápidamente en el agua, sin arrastre (Ridgway y Carder, 1993). 

La piel del delfín no tiene olor ni glándulas de transpiración; su piel no tiene pelo con la excepción de los pequeños bigotes que se encuentran en el hocico de los fetos y recién nacidos (Geraci, et al., 1986). 

La epidermis, la cual es la capa más externa de la piel del delfín, es de 15 a 20 veces más gruesa que la epidermis de los humanos (Hicks et. al, 1985).  La capa de piel situada bajo de la epidermis es la dermis.  La dermis contiene los vasos sanguíneos, nervios y los tejidos conjuntivos. (Sokolov, 1982).

Los delfines Tursiops truncatus mudan la capa externa de la piel 12 veces al día (cada 2 horas).  El cambio rápido de células de la piel incrementa su eficiencia para nadar ya que crea una superficie corporal lisa, reduciendo el arrastre en el agua (Hicks et. al, 1985).

La capa de grasa del delfín (hipodermis) está situada bajo la dermis.  Esta grasa forma una capa que está reforzada por colágeno y fibras elásticas (Pabst et al., 1999; Parry, 1949) y realiza varias funciones importantes:

  • Contribuye a la forma aerodinámica del delfín, incrementando la eficiencia de su nado;
  • Almacena la grasa, proporcionando energía cuando los alimentos son escasos;
  • Reduce la pérdida de calor, que es importante para el termo-control; y
  • Proporciona una medida de protección contra la depredación, ya que los predadores tienen que dar mordidas más profundas para alcanzar los órganos vitales.  Es común que los delfines salvajes tengan cicatrices causadas por mordidas de tiburón. 

Una cantidad significante de contaminantes orgánicos pueden ser almacenados en los lípidos de la capa de grasa, inclusive los PCBs y algunos pesticidas.  El espesor de la grasa varía según la estación (temperatura del agua) tanto como el tamaño corporal y el estado de salud. 

Número de dientes
Número de dientes: 72-104
18-26 dientes por fila (4 filas = 72-104 dientes) (Rommel, 1990; Wells y Scott, 1999).

Los delfines únicamente tienen un juego de dientes; una vez perdidos no se reponen (Rommel, 1990).

Sistemas Sensoriales

Audición
El cerebro y el sistema nervioso de un delfín parecen ser fisiológicamente capaces de procesar los sonidos a velocidades mucho más rápidas que los humanos, esto probablemente se debe a sus habilidades de ecolocación (Ridgway, 1990; Wartzok y Ketten, 1999).  Los oídos, situados justamente atrás de los ojos, son aperturas de tamaño de un agujero pequeño, sin ningún tipo de pliegue externo.

Rango de audición
Para el delfín nariz de botella, su rango de audición es de 75 a 150,000 Hz (0.075 a 150 kHz) (Johnson, 1967 y 1986; Au, W.W.L., 1993; Nachtigall, et al., 2000; Ridgway y Carder, 1997; McCormick et al., 1970).

El rango de audición de un humano joven en buena salud es de 15-20,000 Hz (0.015 a 20 kHz) (Grolier, 1967, pág. 285; Cutnell y Johnson, 1998).  La alocución humana queda entre una banda de frecuencia de 100 a 10,000 Hz (0.1 a 10 kHz), y las principales frecuencias de voz están entre 300 a 3,400 Hz (0.3 a 3.4 kHz) (Titze, 1994).  Esto queda muy dentro del rango de audición de un delfín.

Rango de frecuencia para la producción de sonido
El rango vocal es de 200 Hz a 150 kHz (Popper, 1980: Au, W.W.L., 1993).

Por lo general los silbidos ocurren entre 1 a 25 kHz (Caldwell et al., 1990) (Au, W.W.L. et al., 2000).  Se ha determinado que, dentro de los primeros meses de vida, los Tursiops truncatus desarrollan un “silbido autógrafo” específico a cada individuo, y este silbido autógrafo permanece igual durante toda, o casi toda su vida.  Utilizan estos silbidos únicos para comunicar su identidad, ubicación y, potencialmente, su estado emocional.  Se ha observado que los delfines usan los silbidos autógrafos para mantener la cohesión, comunicarse con otros individuos y, posiblemente, para transmitir su afiliación con otros individuos (Caldwell et al., 1990; Sayigh et al., 1998; Tyack, 2000; Janik et al., 2006). 

Ecolocación
Los chasquidos de ecolocación: 30kHz a 150kHz (Popper, 1980; Au, 1993).

Muchas veces los delfines necesitan navegar con la ausencia de luz/buena visibilidad, por lo que su audición es esencial para ellos.  El sistema sensorial  principal de un delfín nariz de botella, es el sistema auditivo, lo cual es un sistema muy desarrollado que incluye la habilidad sonar biológica, o “ecolocación”. 

Estos animales emiten sonidos de alta frecuencia y detectan y analizan los ecos que retornan de estos sonidos con el fin de determinar el tamaño, forma, estructura, composición, velocidad y orientación de un objeto.  Los delfines pueden detectar objetos a más de 70 metros de distancia.  Existe evidencia que indica que los delfines varían la frecuencia de sus chasquidos según el entorno, objetivo y rango del objeto, también para evitar competir con los ruidos de fondo (Popper, 1980; Au, 1993).  Las investigaciones de campo han demostrado que el delfín utiliza la ecolocación únicamente cuando sea necesario en la naturaleza; los ejemplares no producen chasquidos de forma continua. 

Visión
Los delfines principalmente son monoculares, pero poseen una capacidad limitada para la visión binocular (Dawson, 1980). 

Las glándulas situadas en las esquinas internas de las órbitas del ojo secretan una mucosa aceitosa que lubrica los ojos para limpiar la basura; esto puede ayudar a aerodinamizar el ojo mientras nada el delfín (Tarpley y Ridgway, 1991).

El rango máximo de visión que se ha reportado
Los Tursiops truncatus poseen una pupila de doble hendidura, lo que permite que tengan una agudeza visual que es similar en el aire y en el agua.  Sus ojos están adaptados para manejar variaciones en la intensidad de luz.  Las investigaciones han demostrado que la agudeza visual del delfín es similar o más baja que muchos de los animales terrestres (Herman et al., 1975; Griebel y Peichl, 2003).  Actualmente no existe ninguna referencia que mida la distancia de la capacidad visual. 

Visión para los colores
Los científicos no saben si los delfines poseen visión para detectar colores.  Las investigaciones químicas, fisiológicas y genéticas sugieren que tienen visión monocromática (no pueden detectar colores) en el espectro verde, ya que existe la ausencia de ciertos conos en los ojos.  Las investigaciones conductuales indican que los delfines pueden tener algo de visión para los colores.  Sin embargo, este tipo de estudios son difíciles debido a la inhabilidad de determinar con precisión, si el animal responde al color vs. luminosidad (Griebel y Peichl, 2003).

Olfato
El cerebro del delfín no posee un sistema olfatorio (sentido de olor) (Morgane y Jacobs, 1972; Jacobs et al., 1971; Sinclair 1966). 

Gusto
La evidencia conductual indica que los delfines nariz de botella pueden detectar tres o posiblemente los cuatro sabores principales.  No queda claro la manera en que usan su habilidad de “saborear” (Friedl et al., 1990).  Los científicos no pueden decidir si los delfines tienen papilas gustativas como otros mamíferos.  Tres diferentes investigaciones indican que las papilas gustativas pueden estar situadas dentro de 5 a 8 fosas ubicadas en el fondo de la lengua.  Una de esas investigaciones encontró esas papilas en los delfines jóvenes pero no en los adultos.  Otro estudio no pudo trazar ningún suministro de nervios que llegara a las papilas gustativas.  No obstante, las investigaciones conductuales indican que los Tursiops truncatus tienen algún tipo de capacidad quimiosensorial dentro de la boca. 

Tacto
La piel de los delfines es sensible a las vibraciones.  Las terminaciones nerviosas se concentran particularmente, alrededor de los ojos, respiradero, área genital y hocico, lo que indica que estas regiones son más sensibles que otras partes del cuerpo (Ridgway y Carder, 1990). 

Natación, natación bajo el agua y termo regulación

Los delfines se encuentran entre los nadadores más eficientes del mundo.  Su forma corporal tipo “fusiforme” (forma redondeada como torpedo con la parte caudal que se adelgaza de manera gradual) permite que el agua fluya con facilidad desde el cuerpo hasta la región caudal.  Esto hace que el delfín cause pocas olas y tenga un arrastre reducido.  Asimismo, la curva de sus aletas pectorales, aleta dorsal y aleta caudal, reducen el arrastre y pueden crear más movilidad (Carpenter, et al. 2000; Fish, 2006). 

Velocidad máxima de natación
La velocidad máxima que se ha observado en un delfín entrenado al nadar al lado de una lancha, fue de 8.2 metros/segundo. La velocidad máxima que se ha observado en un delfín que nada hacia arriba antes de realizar un salto vertical, fue de 11.2 metros/segundo. Ambos nados fueron realizados con duraciones muy cortas. La velocidad máxima que se ha observado en delfines silvestres que huían de una manada de ballenas asesinas fue de 8.3 metros/segundo.

Velocidad promedio para la natación
Los Tursiops truncatus normalmente nadan a velocidades de 4.6 a 10.2 pies por segundo (1.4 a 3.1 metros/segundo) con una velocidad promedio de 4.9 a 5.6 pies/segundo (1.5 a 1.7 metros/segundo) (Williams et al., 1993; Würsig y Würsig, 1979; Shane, 1990).

Duración promedio de la natación bajo el agua
Para los delfines nariz de botella, la duración promedio de la natación bajo el agua varía entre 20 y 40 segundos (Mate et al., 1995; Bassos, 1993; Shane, 1990; Irvine et al., 1981; Wursig, 1978).

Máximo tiempo registrado para la respiración suspendida/tiempo bajo el agua
El máximo tiempo registrado en que un Tursiops truncatus suspendía su respiración voluntariamente fue de 7 minutos 15 segundos (Ridgway, et al., 1969; Irving, et al., 1941).

Profundidad promedio para la natación bajo el agua
La profundidad a la que delfines nadan bajo el agua varía según la región que habita la especie.  Por lo general los delfines costeros habitan aguas de menos de 9.8 pies (3 metros) (Hersh et al., 1990).

Profundidad máxima registrada para la natación bajo el agua
Para el delfín costero entrenado: 1,280 pies (390 metros) (Ridgway y Sconce, 1980, observaciones no publicadas) citado en Bryden y Harrison (1986); para los Tursiops truncatus salvajes de ultramar: 1614+ pies (492+ metros) (Klatsky, et al., 2007).

Comportamiento

Agrupación social
Los delfines costeros se encuentran, principalmente, en grupos de 2 a 15 individuos.  Las asociaciones de estos animales son fluidas, a menudo se repiten pero no son constantes.  Se han visto delfines solitarios en todas las zonas costeras del mundo, y se ha observado que la composición del grupo depende del género, edad, estado reproductivo, relaciones familiares e historia de afiliación.  Típicamente las unidades sociales consisten de grupos maternos (hembras con sus crías más recientes), grupos juveniles de los dos sexos y parejas de machos adultos con lazos sólidos (Wells y Scott, 1990; Wells et al., 1987; Wells et al. 1980; Wells, 1991).

Búsqueda de comida
Los métodos para buscar comida son diversos, varían según la región, estación, edad, género y estado reproductivo.  Los métodos de cacería son aprendidos por las crías, principalmente observando a sus madres; se ha observado que estos métodos se extienden por toda una población, lo que indica que el conocimiento se transmite culturalmente (Wells 2003).  La mayoría de las veces los delfines costeros se alimentan individualmente, pero a veces colaboran en grupos pequeños.  Los delfines costeros se alimentan en agua de 10 pies (3 metros) de profundidad o menos.  Quedan activos durante el día y también por la noche. Muchas veces los delfines escuchan, de manera pasiva los sonidos producidos por los peces que cazan, para capturar y consumirlos (Shane, 1990; Barros y Wells, 1998; Wells y Scott, 1999; Wells et al., 1999; Smolker et al., 1997).

El estado de sueño
Se ha demostrado que varias especies de cetáceos, inclusive el delfín nariz de botella, realizan el sueño unihemisférico de ondas lentas (USWS por sus siglas en inglés) en que la mitad del cerebro entra en un estado de sueño mientras la otra mitad mantiene consciencia visual y auditiva, lo que permite que el animal pueda subir a la superficie para respirar. Es posible que esta capacidad le ayuda a evitar a los predadores y mantener contacto visual con otros delfines/sus crías.  Los delfines tienen un ojo cerrado durante el sueño unihemisférico de ondas lentas  (Lyamin, et al., 2008; Lyamin, et al.,  2004; Ridgway, 2002; Ridgway, S.H. 1990). 

Reproducción y Cuidado Maternal

Gestación
12 meses (Robeck, et al., 1994; Perrin y Reilly, 1984; Schroeder, J.P., 1990; Tavolga y Essapian, 1957). 

Ciclo de ovulación
Las delfines hembras son ovuladoras espontáneas y poliéstricas estacionales.  Por lo general ovulan 2 a 7 veces al año y su ciclo tiene una duración de aproximadamente 30 días.  El ciclo reproductivo varía en duración de entre 21 a 42 días (Robeck, et al., 1994; Schroeder, 1990; Kirby y Ridgway 1984). 

Estación de partos
La estación para los partos depende de la ubicación geográfica.  Los partos pueden ocurrir en todas las estaciones, pero típicamente alcanza el máximo durante la primavera y los principios de verano y otoño (Mead y Potter, 1990; Wells et al., 1987; Caldwell y Caldwell, 1972; Cockcroft y Ross, 1990).

Etapa de lactancia
Durante el primer año y, en algunos casos durante más de un año, la lactancia es la fuente principal de nutrición para las crías en los parques zoológicos y acuarios.  Por lo general, las crías que quedan bajo el cuidado humano empiezan a comer pescado durante el primer año, dependiendo del estilo maternal y el tipo de instalaciones.  Es difícil determinar el período de lactancia para los delfines en la naturaleza, pero ésta parece ser la fuente principal de nutrición para las crías salvajes durante un promedio de entre 18 a 24 meses (Wells et al., 1999; Cockroft y Ross, 1990; Perrin y Reilly, 1984; Oftedal, 1997).

Tiempo promedio para la época de dependencia
En la naturaleza las crías Tursiops truncatus permanecen con sus madres durante un promedio de 3 a 6 años, tiempo en el que aprenden los métodos más efectivos de cacería y otras habilidades esenciales para la sobrevivencia.  El periodo más largo en que una cría fue observada con su madre en la naturaleza fue de 11 años, lo que fue documentado en la región de Sarasota, Florida.  Por lo general, las crías se vuelven independientes alrededor de la época en que la próxima cría nazca.  Es más corta la época de dependencia para las crías en instalaciones zoológicas ya que los animales no son vulnerables a la depredación y no tienen que aprender técnicas de cacería ya que son bien alimentados (Wells et al., 1999; Cockroft y Ross, 1990; Wells y Scott, 1999; Read et al., 1993; Perrin y Reilly, 1984). 

El periodo máximo que se ha observado para la lactancia
El periodo máximo para la lactancia fue de 7 años, lo que fue observado en Sarasota, Florida.  Posiblemente la lactancia sirve como una actividad de vinculación afectiva (Wells et al., 1999; Cockcroft y Ross, 1990).

Promedio de años entre crías
Los delfines nariz de botella tienen un intervalo de 3 a 6 años entre crías en la Bahía de Sarasota en Florida (Wells et al., 1999; Codkroft y Ross, 1990; Wells y Scott, 1999; Read et al., 1993; Perrin y Reilly, 1984).  Las instalaciones zoológicas tienen programas de reproducción que han sido muy exitosos.  Es variable el intervalo de tiempo entre crías para las hembras que viven bajo el cuidado de los humanos; esto depende de la planeación reproductiva de cada instalación. 

La edad promedio para la madurez sexual
Existe mucha variación en la edad promedio en que los Tursiops truncatus llegan a su madurez sexual; esto depende del individuo, su género y su ubicación geográfica.  Se sabe que las hembras pueden alcanzar la madurez sexual tan pronto como a los 5 años de edad.  La edad promedio en que las hembras de la Bahía de Sarasota tienen su primera cría es entre los 8 y10 años. 

En dicha población salvaje, los machos llegan a la madurez sexual en edades tan jóvenes como los 8 años, pero por lo general maduran entre los 10 y 13 años (Wells et al., 1987, Wells et al., 1999; Mead y Potter, 1990; Perrin y Reilly, 1984; Odell, 1975; Harrison ed., 1972).

Existe poca o ninguna indicación de la presencia de la menopausia en las hembras.  En la población de Tursiops truncatus de Sarasota, se han observado nacimientos y crianzas exitosas hasta la edad de 48 años (Wells, pers. comm. Dec. 2010; Reynolds et al., 2000; Wells y Scott, 1999).

Longevidad y Mortalidad

En la actualidad la información científica indica que, para los delfines nariz de botella que viven en las instalaciones de los miembros de la Alianza de Parques y Acuarios con Mamíferos Marinos [AMMPA, por sus siglas en inglés], el promedio de la duración de vida es más larga que sus contrapartes que viven en la naturaleza.  Las crías que nacieron en los acuarios y parques zoológicos de la AMMPA tienen índices más altos de sobrevivencia que las que nacieron en la naturaleza. (Ver las referencias a continuación.) 

Promedio de duración de vida en las instalaciones de la AMMPA
En promedio, se espera que un Tursiops truncatus de un año de edad nacido en las instalaciones de los miembros de la Alianza de Parques y Acuarios con Mamíferos Marinos viva durante más de 25 años (Willis 2007, datos no publicados).  

Esperanza de vida promedio en la naturaleza
Una investigación (realizada en colaboración con Texas Marine Mammal Stranding Network) que se basó en la extracción de los dientes de 290 delfines varados, generó datos que demuestran que, para los delfines que viven cerca de la costa del estado de Texas, la esperanza de vida promedio contada desde el nacimiento es de 11.73 años; así mismo, si se cuenta desde un año de edad su esperanza de vida es de 12.72 años.  Estos números también son consistentes con los resultados de otras investigaciones sobre los dientes/edad de los animales varados (Neuenhoff, 2009; Mattson et al., 2006; Stolen y Barlow, 2003; Hohn, 1980).

Longevidad máxima conocida en las instalaciones de la AMMPA (2010)
Hasta el año 2010, el delfín más viejo que vivía bajo el cuidado de los humanos era una hembra de 57 años de edad.  Nació el 27 de febrero de 1953 en Marineland of Florida, ahora llamado Georgia Aquarium Marineland de St. Augustine, Florida.   

Longevidad máxima conocida en la naturaleza (2010)
Hasta el año 2010, el delfín más viejo que vivía en la naturaleza era una hembra de 60 años que vivía en la población de la Bahía de Sarasota, según documentan.  En 1984 los investigadores extrajeron uno de sus dientes para poder determinar su edad.  El Programa para la Investigación de los Delfines de Sarasota (Sarasota Dolphin Research Program), una sociedad dirigida por la Sociedad Zoológica de Chicago (Chicago Zoological Society) desde 1989, ha investigado a los delfines en la Bahía de Sarasota, estado de Florida, desde 1970.  Por lo tanto dicha investigación es la que ha tenido más duración en el mundo con relación a una población de delfines en la naturaleza (Randall Wells, pers. comm. 16/06/2010). 

Sobrevivencia de crías durante el primer año en las instalaciones de la AMMPA (durante el primer año de vida) 86.3% del total de los nacimientos vivos sobreviven 1 año o más (Sweeney et al., 2010, datos no publicados). 

Sobrevivencia de crías durante el primer año en la Bahía de Sarasota, Florida (durante el primer año de vida) 76% (Wells, 2009)

Depredadores

Los tiburones son los depredadores más comunes para los Tursiops truncatus, sobre todo los tiburones tigre, blanco, toro y arenero, sin embargo el delfín no es elemento común en la dieta de la mayoría de los tiburones.  En la Bahía de Sarasota, Florida, aproximadamente 31% de los delfines llevan cicatrices sufridas por mordidas de tiburones (Wells et al.,  1987).  Las ballenas asesinas también atacan los delfines (Mead y Potter, 1990; Urian et al., 1998; Würsig y Würsig, 1979).

Conservación

Los delfines nariz de botella se encuentran en grandes números en el mar abierto y a lo largo de las costas del mundo.  Esta especie no está en peligro de extinción ni está amenazada o es vulnerable a la extinción.  La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (o IUCN, por sus siglas en inglés) la designa como una especie de preocupación menor.  Sin embargo, las amenazas a la sobrevivencia de este animal van en incremento. 

Los mamíferos marinos son excelentes indicadores de la salud de sus medio ambientes ya que tienen largas duraciones de vida, se alimentan de arriba de la cadena alimentaria y además, su capa de grasa puede ser analizada por la acumulación de toxinas.  El informe de la Comisión sobre Mamíferos Marinos 2002 (2002 Marine Mammal Commission) declara que “Una variedad de factores, relacionados con la naturaleza tanto como con los humanos, puede amenazar el bienestar de delfines individuales o el estado de grupos genéticos de la especie.  Los factores naturales incluyen depredación por tiburones grandes, enfermedades, parásitos, contacto con biotoxinas que ocurren naturalmente, cambios en la disponibilidad de presas y pérdida de hábitat debido a variaciones naturales en el medio ambiente.  Los factores relacionados con el humano van en aumento y consisten en la pérdida de hábitat debido al desarrollo costero, contacto con contaminantes, perturbaciones en su entorno, golpes de naves, enredo en escombros, ruido y contaminación relacionados con el desarrollo de petróleo y gas natural, interacciones directas e indirectas con la industria pesquera (comercial o recreativa); lesiones, mortalidad o modificación conductual que puede resultar de la interacción directa con los humanos tal como la alimentación de delfines salvajes.  Estos factores pueden actuar de forma independiente o sinergista.  En comparación con los Tursiops truncatus de ultramar, los delfines costeros pueden sufrir mayor riesgo por las amenazas relacionadas con los humanos debido a su mayor proximidad a las actividades humanas.”

El incremento en su vulnerabilidad a enfermedades tal como la falta de reproductividad, representan amenazas a las poblaciones de delfines salvajes debido a la acumulación extremadamente alta de residuos químicos y de metales pesados que son soltados en el entorno por las actividades humanas a través de su escurrimiento o incineración, tanto como el transporte de químicos tóxicos por el aire, como son los pesticidas, herbicidas, y los retardantes de fuego (Starvos et al., 2011; Hall et al., 2006; Wells et al., 2005; Schwacke et al., 2002; Lahvis et al., 1995; Kuehl et al., 1991; Cockcroft et al., 1989).  Estos hallazgos también tienen un impacto directo e indirecto sobre la salud humana (Fair et al., 2007; Bossart, 2006; Houde et al.,  2005). 

El incremento en las enfermedades emergentes y recurrentes que afectan a los delfines y otros mamíferos marinos en la naturaleza, puede significar un síndrome amplio de descompostura ambiental ya que las actividades humanas provocan cambios ecológicos y climáticos, generando patógenos nuevos y recurrentes que aprovechan y afectan los animales tanto terrestres como acuáticos (Bossart, 2010). 

Las mortalidades y lesiones graves causadas por los equipos que se utilizan para la pesca comercial y recreativa son de las amenazas más importantes que los delfines enfrentan (Wells y Scott 1994; Wells et al., 1998).  El enredo con los equipos de pesca es una causa significativa de lesiones y hasta de muerte de muchas poblaciones de mamíferos marinos en todo el mundo.  A lo largo de la costa oriental de los Estados Unidos, las capturas de delfines derivadas de la pesquería con redes de enmalle, resultan en exceso de los niveles sustentables de la mortalidad poblacional según establece la Ley para la Protección de Mamíferos Marinos de los E.U.  Las investigaciones que se enfocan en los esfuerzos de mitigación, se centran en varias soluciones: aparatos que puedan desenredar a los delfines, modificación de los equipos de pesca y dispositivos que impidan desde el principio el enredo de los mamíferos marinos.  Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los esfuerzos han sido concentrados en la pesquería comercial.

Se ha observado que los delfines siguen a las naves recreativas para “depredar” las líneas de pesca (removiendo los peces y comiéndolos), lo que causa que se enreden o que ingieran elementos tóxicos que causan la mortalidad. El Dr. Randall Wells,  encargado del Sarasota Dolphin Project, la investigación que ha tenido más duración en el mundo con respecto a una población de delfines nariz de botella, notó que 2% de dicha población muere anualmente por causa de la ingestión de/enredo con los equipos que se utilizan para la pesca recreativa.  Este porcentaje, al agregarse a los factores naturales de mortalidad, no es sustentable por lo que, si no es mitigado, puede poner en riesgo a la población (Powell y Wells, 2011; Cox et al., 2009; Noke y Odell, 2002; Waring et al. 2009; Wells et al., 1998). 

El tráfico pesado de lanchas puede afectar la distribución, conducta, comunicación y energética de los animales (Nowacek et al., 2001; Buckstaff 2004).  Los delfines han sido golpeados por las lanchas en las áreas de mucho tráfico, causando lesiones y fatalidades (Wells y Scott, 1997).

Los humanos que alimentan o nadan con delfines en la naturaleza los enseña a acercarse a las lanchas, lo que causa que los animales sean más vulnerables a golpes de propulsores, enredo en equipos para la pesca, ingestión de objetos extraños o daños intencionales causados por los humanos.  Asimismo, el incremento en la interacción con humanos y/o el tráfico de lanchas puede causar que los delfines nariz de botella abandonen sus hábitats importantes (Bryant, 1994; Wells y Scott, 1997 pág. 479; Cunningham-Smith et al., 2006; Powell y Well, en prensa).  El Guía para la Observación Responsable de Animales en la Naturaleza con un Enfoque en los Mamíferos Marinos (Guide to Responsible Wildlife Watching with a Focus on Marine Mammals) es publicado por la Alianza y se encuentra en su sitio web.  Dicha guía recomienda que todo animal salvaje debe ser observado desde una distancia segura y respetuosa, también explica sobre el daño causado por alimentar a los delfines en la naturaleza (AMMPA, 1995).

Las contribuciones de la AMMPA para la conservación de la especie

Mucho de lo que sabemos sobre la atención a la salud, fisiología, biología reproductiva y la inteligencia de los delfines y mamíferos marinos, ha sido aprendido a través de las investigaciones científicas realizadas en los parques zoológicos y acuarios durante los últimos 40 años; no es posible llevar a cabo estas investigaciones  en la naturaleza.  Los mamíferos marinos salvajes se benefician directamente de los conocimientos que recibimos de los animales bajo el cuidado humano. 

  • La Fundación Nacional de Mamíferos Marinos (National Marine Mammal Foundation) cuenta con una base de datos que proporciona información sobre las investigaciones pasadas y actuales que tratan de los mamíferos marinos.  Dichas investigaciones son realizadas por los miembros de la Alianza de Parques y Acuarios para los Mamíferos Marinos y también por los investigadores de la fundación y otras organizaciones afines que realizan investigaciones de buena fe en relación con los mamíferos marinos (http://nmmpfoundation.org/alliance.htm). 
  • Dos ediciones especiales del año 2010, de la Jornada Internacional de Psicología Comparativa (International Journal of Comparative Psychology o IJCP, por sus siglas en inglés) nombradas “La Investigación con los Mamíferos Marinos en Cautiverio es Importante” Parte I y II, destacan la importancia de la investigación de los mamíferos marinos que viven en parques y acuarios.  Los autores contribuyentes hablan del valor de las poblaciones de cetáceos ex situ; dichas poblaciones son esenciales para entender la fisiología reproductiva de los delfines ya que esta juega un papel en los esfuerzos para la conservación de la especie.  Además, las investigaciones hacen avanzar nuestros conocimientos sobre estos animales y lo que nos dicen sobre sus contrapartes que viven en la naturaleza (Kuczaj, 2010a, b).

Los delfines nos brindan la oportunidad para que los parques zoológicos y acuarios tengan un papel único e inigualable en la educación y conservación de los mamíferos marinos.  Los programas de los miembros de la Alianza contribuyen a un mundo mejor. 

Dos investigaciones independientes, realizadas en 2009, concluyen que los invitados que ven los espectáculos con los delfines mostraron, a partir de su experiencia, un incremento en su conocimiento de la conservación, sus actitudes y sus intenciones conductuales y además, retienen lo que aprenden.  Los participantes en programas de interacción con los delfines aprendieron sobre los animales y su conservación, cambiaron sus actitudes y adquirieron un sentido de responsabilidad personal por el liderazgo ambiental (Miller, 2009; Sweeney, 2009).

Dichas investigaciones confirman los resultados de una encuesta interactiva de Harris®, la que fue contratada por la Alianza en 2005 (Harris Interactive, Rochester, NY), y también de una encuesta de Roper en el año 1998 (Roper Starch Worldwide, Inc. New York, NY). 

La encuesta Harris halló que el público es casi unánime (95%) en su aclamación por el impacto educativo que tienen los parques, zoológicos y acuarios que albergan la vida marina.  Además, 96% de los encuestados están de acuerdo que dichas instalaciones proporcionan a la gente información valiosa sobre la importancia de nuestros océanos y los animales que viven en ellos (AMMPA, 2005). 

La Guía de Referencia para el Conocimiento del Mar (Ocean Literacy Reference Guide) publicada por la Alianza, es una colección de mensajes enfocados en la educación del público sobre la importancia que tienen nuestros océanos para todos los seres vivos.  Las bases de dichos mensajes, que son los “Principios Esenciales para el Conocimiento del Mar”, fueron desarrolladas por un consorcio de aproximadamente 100 miembros de las comunidades educativas y de las ciencias oceánicas en el transcurso de un taller en línea patrocinado por la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional, la Iniciativa de Océanos para la Vida de National Geographic Society, la Asociación Nacional de Educadores Marinos y los Centros para la Excelencia en Educación para las Ciencias Oceánicas.  Tales mensajes se enfocan en la basura marina, el cambio climático y el ruido causado por los humanos en nuestros océanos (AMMPA, 2007). 

Sobre todo, los invitados ven a los parques y acuarios como lugares tradicionales que son bien apreciados por su diversión familiar; también son reconocidos como centros de descubrimiento, fuentes para la educación sobre la fauna silvestre y motivadores para el liderazgo en el cuidado del medio ambiente.

For additional information please refer to one of the following books:
  1. Reynolds III, J.E., R.S. Wells, S.D. Eide. 2000. The Bottlenose Dolphin: Biology and Conservation. University Press of Florida. Gainesville, FL.
  2. Leatherwood, S. and Reeves, R.R., eds. 1990. The Bottlenose Dolphin. New York: Academic Press.
  3. Perrin, W.F., B. Würsig, J.G.M. Thewissen, eds. 2009. The Encyclopedia of Marine Mammals, Second Edition. Academic Press. San Diego, CA.
  4. Reynolds, J.E., III, and R.S. Wells. 2003. Dolphins, Whales, and Manatees of Florida: A Guide to Sharing Their World. University Press of Florida.
  5. Society for Marine Mammalogy species accounts (www.marinemammalscience.org)
    • Tursiops truncatus
    • Tursiops aduncus
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  7. Evans, P.G.H and J. A. Raga (eds.). Marine Mammals: Biology and Conservation. Kluwer Academic/Plenum Publishers, New York 630p.

Alliance of Marine Mammal Parks and Aquariums
Westminster, CO 80234
ammpa@aol.com www.ammpa.org

 

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